El último cronógrafo de la firma relojera suiza Certina se mueve con facilidad entre dos mundos. Su diseño se inspira en un modelo de los años 60, pero su corazón late al ritmo de un vanguardista movimiento automático con espiral de silicio. La caja en forma de cojín hace de este reloj un elegante accesorio, mientras que su función de cronógrafo, su hermeticidad hasta 20 bar y el bisel giratorio unidireccional son el testimonio de una deportividad genuina. Es un hecho evidente: el DS Chronograph Automatic 1968 encuentra su hogar en cualquier sitio y en cualquier momento.